EL RUMBO DEL NO SE DONDE
DANTE NAPOLEÓN PINO ARCHONDO
Como una nave en
medio de la mar atacada por olas furiosas y vientos violentos, como un caballo
que corre desbocado por el terror inexplicable sin ver a donde, como el mareo instantáneo
que te deja sin equilibrio y te obliga caer, como el ciego que tantea el obstáculo
que le impide seguir, así está Bolivia ahora.
¿A donde nos
conducen? Nadie sabe. ¿Por dónde quiere ir el gobierno? Es un misterio. Y la
vida social continúa todos los días en su rutina de sobrevivencia. Nadie tiene
tiempo para mirar el horizonte. La
muerte está tan cerca de tu casa que no da tiempo ni para conciliar el sueño. La
necesidad de conservar tu trabajo o de conseguirlo te envuelve con su manto de
desesperanza diaria. Los hijos pidiendo pan y preguntando con sus ojitos – qué pasa
mamá – te dejan con el corazón desangrado. Y no hay una voz que de la esperanza
que necesitas.
Pero hay un grupo
de privilegiados a los que, sin importarles si hay un camino a seguir,
disfrutan de empleos decididos por políticos mediocres, con sueldos inalcanzables
para el 80 por ciento de los ciudadanos, y no tienen idoneidad para ocuparlos,
criterio para resolver asuntos de Estado, capacidad para gobernar. Como las
aves carroñeras esperan fin de mes para cobrar por nada. Mientras tu has
regresado al cuarto que llamas vivienda, después de 12 horas de estar
trabajando con apenas 20 bolivianos en el bolsillo.
Los viste por la
televisión hablar de ti. Prometerte mejores días. Decirte, que están trabajando
para darte lo que no tienes. Los viste repartiendo movilidades de lujo a unos
señores que dicen ser dirigentes sindicales, cortando cintas para inaugurar
obras que a ti no te ayudan. Tal es esta realidad que no entiendes. ¿Porqué si
te ofrecen tanto no tienes nada?
La hoja de ruta se
ha perdido. Alguien la estrujó entre su mano y la arrojó al canasto de cosas
inservibles. El vacío se ha rellenado con consignas: Patria o Muerte. Kausachun
coca. Imperialismo enemigo, neoliberales, derecha golpista. Con todo esto
quieren llenar tu olla de hambre. Te piden que sigas pobre para que los apoyes.
Para que sigas la huella de sus promesas que nunca llegan.
La patria está
herida. No tiene quien la dirija.
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